
La Cofradía del Santo Cristo de la Bienaventuranza de León continuaba, el pasado lunes 12 de enero, su Plan de Formación Cofrade «Sin perder el paso 2025/2026». La cuarta sesión estuvo a cargo de Juan Carlos Fernández Menes (párroco de Trobajo del Cerecedo, León).
En su exposición, bajo el título «Comenzó en 1959…» hizo un pequeño recorrido por la historia del Concilio Vaticano II.
Comenzó la ponencia situando en el tiempo a los asistentes, el Concilio Vaticano II (1962-1965) supuso un giro histórico para la Iglesia católica al impulsar una profunda renovación destinada a dialogar con el mundo contemporáneo. Convocado por Juan XXIII y culminado por Pablo VI, el concilio introdujo reformas decisivas como el uso de las lenguas vernáculas en la liturgia, una mayor participación laical y una apertura reforzada hacia otras confesiones cristianas y religiones.
Continuó añadiendo que, tras el Concilio, los pontificados de Pablo VI, Juan Pablo I y Juan Pablo II marcaron etapas de transición y expansión global. Pablo VI afrontó tensiones internas en un período de cambios sociales, mientras que Juan Pablo I dejó una huella de sencillez en su breve pontificado. Juan Pablo II, por su parte, ejerció una influencia internacional sin precedentes, contribuyendo al final del comunismo en Europa del Este y promoviendo la nueva evangelización. Benedicto XVI continuó esta línea desde una perspectiva teológica, enfrentando desafíos internos hasta su renuncia histórica en 2013.
Desde entonces, el papa Francisco ha orientado a la Iglesia hacia una misión pastoral centrada en la misericordia, la justicia social y la sinodalidad, profundizando el espíritu del Concilio Vaticano II. En continuidad con esta visión, el papa León XIV ha enfatizado la unidad, el diálogo y una Iglesia comprometida con los retos actuales, consolidando la herencia recibida y abriendo nuevas perspectivas para la vida eclesial.

